Sosteniendo un pequeño tambor, marca el ritmo de sus pasos, su voz resuena entre los edificios, llamando a los residentes a despertarse y tomar su comida del antes del amanecer durante el sagrado mes de Ramadán. Al principio no fue fácil, se enfrentó a la sorpresa y extrañeza de algunos, pero pronto obtuvo aceptación y aliento de los residentes del barrio, que se acostumbraron a su voz y ahora la esperan. Camina por calles que conoce bien, asegurándose de pasar por las mismas casas en el mismo orden cada noche. Insiste en que continuar esta tarea no es solo un trabajo estacional, sino un mensaje para preservar una tradición de Ramadán que refleja la identidad y el espíritu de la comunidad, y trae un pulso especial a las calles durante las noches del mes sagrado. Cada noche, revive una tradición popular vinculada a la memoria de los egipcios durante décadas. Dala, quien eligió entrar en un campo dominado durante mucho tiempo por hombres, dice que su pasión por la atmósfera espiritual del mes sagrado es lo que la impulsó a tomar el tambor y salir a la calle. Para ella, estos momentos simples son los que le dan al experiencia su verdadero significado. A pesar de la propagación de teléfonos inteligentes y alarma modernas, Dala ve que el 'mesaharati' tiene un toque humano que no puede ser reemplazado, ya que trae un espíritu comunitario y un sentido de camaradería entre los vecinos a la comida del antes del amanecer. A veces, un residente aparece en su balcón saludándola, o abre su ventana para devolver el saludo, mientras otros simplemente le ofrecen una sonrisa rápida antes de regresar a preparar su comida. En las calles del distrito de Hadayek El Maadi, al sur de la capital egipcia El Cairo, Dala comienza su día justo antes del primer amanecer.
La 'Mesaharati' egipcia: guardiana de la tradición del Ramadán
En El Cairo, una mujer llamada Dala continúa la tradición del 'mesaharati', despertando a los residentes para su comida del antes del amanecer (suhoor) durante el Ramadán. Este rol, considerado durante mucho tiempo como trabajo de hombres, se ha convertido en su misión de preservar el patrimonio cultural y fortalecer los lazos comunitarios.